Los Extremos - Parte XIV
Detalle 'Los Extremos' - Parte XIV
Detalle 'Los Extremos' - Parte XIV
Detalle 'Los Extremos' - Parte XIV

Extremo 14

LOS EXTREMOS

TÍTULO

Parte XIV

TÉCNICA:

Grafito y tinta sobre papel.

MEDIDAS:

42 x 59 cm.

AÑO:

2014

EXPOSICIÓN:

MaF 2014

Samishii supo que había llegado, por la fuerza enloquecida del destino y los golpes arrebatados de sus corazones, supo que en Courtnos y Nash estaban las respuestas de todas las preguntas que se había hecho en todo el camino, en toda su vida. Se dijo que, aunque siempre se veía durmiendo en los puntos suspensivos, estaba hecho de instantes y que son esos instantes, ésos que marcan el ritmo en el momento inesperado, los que te hacen pensar en voz alta, los que te mueven el suelo y te lanzan cuchillos de una locura capaz de tragarte, esos que te cortan por la mitad y te recuerdan que sólo eres eso, una parte. Cerró los ojos y se dejó llevar por aquel magnetismo incontrolable.

 

Oinrocinu se puso en pie sobre la mano gigante, reconoció a Samishii enseguida y como sabía que aquel era el instante, cerró los ojos. Cuando estuvieron frente a frente el tiempo se paró y fueron iluminados por la luna. El ojo que todo lo ve y su rayo confluyente unió las piezas, una a una, justo antes del trueno. Samishii clavó la mano que le quedaba libre en su pecho, se arrancó el corazón y levantó sus brazos gritando a la luna con la cara ensangrentada. Después lo introdujo en el hueco que atravesaba a Oinrocinu, que abrió los ojos en el momento del intercambio. Samishii le devolvió el corazón a su dueño y se quedó quieto, sin decir nada. Oinrocinu lo reconoció enseguida, estaba palpitando, ávido. Lo cogió y lo instaló en el pecho de Samishii, totalmente convencido de aquel movimiento. Después se besaron. La conexión era el final de un largo camino, no era tarde, no era temprano, era el destino quien dijo que los extremos terminarían dándose la mano. Y entonces el trueno rugió.

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